No, tú no eres la tóxica
Si le preguntas dónde anda, te dice que eres tóxica.
Si le preguntas con quién está chateando, te dice tóxica.
Si llega tarde y le preguntas de dónde viene, te dice tóxica.
Si está en una llamada hablando bajito dentro del baño y le preguntas con quién habla, te dice tóxica.
Si le preguntas por qué nunca te quiere llevar a sus viajes de trabajo, te dice que va a trabajar y que sólo las tóxicas acompañan a sus parejas a sus viajes de trabajo. A veces se va con su socia del trabajo o su asistente, pero tú no puedes opinar ni ir porque serías extremadamente tóxica al desconfiar de su colega, socia o asistente.
Si siempre tiene el celular boca abajo y en silencio cuando está contigo y le preguntas por qué lo tiene volteado, te dice que eres tóxica.
Muchos te dirán que eres tóxica y celosa y tú intentando ser una mujer madura y segura de ti misma tratas de no hacer preguntas incómodas que lo pongan de mal humor.
Es muy diferente ser celosa sin razón a ver un montón de pistas de que tu pareja anda con otra persona y cuestionar los hechos.
Muchos hombres así fueron educados o así aprendieron de sus padres, tíos y abuelos: “mientras a tu mujer no le falte nada económico puedes hacer con tu vida lo que te venga en gana incluso tener otras mujeres con quienes pasar un buen rato porque lo mereces, porque te matas trabajando así que nadie tiene por qué cuestionar tu comportamiento”.
Así viven con dos vidas, la de su mujer y su familia formal, y la de los bares y las cantinas con diferentes mujeres. Ah, pero su mujer tiene prohibido acercarse al bar que él acostumbra frecuentar porque entonces se indigna y le llama tóxica y celosa porque ella quiere saber dónde anda.
La mujer que vive este tipo de vida con un hombre infiel, vive violencia psicológica muy dolorosa. Es un tipo de violencia que deja a la mujer sintiéndose poca cosa, fea, frustrada, enojada, triste, ansiosa, resentida, hipervigilante, estresada, angustiada, decepcionada, y poco a poco va dejando de confiar en su intuición y en su inteligencia que le dicen que su esposo anda con otra persona. Empieza a callar cuando siente ganas de gritar. Se acostumbra a vivir mal, se acostumbra a que le den migajas de cariño los domingos cuando el esposo está con ella porque es día familiar, se acostumbra a no ser prioridad porque sabe que los amigos, las amigas y las parrandas del hombre son primero, se acostumbra a ver brillitos en la cara y el cuello de su marido y quedarse callada, se acostumbra a escuchar a su esposo hablando en voz bajita en el baño y pasa tratando de no escuchar lo que dice para no parecer tóxica, se acostumbran a ir con el ginecólogo y que le diga que de nuevo trae una infección y no es capaz de enfrentar al marido por que trae una infección que siempre ha sabido que es de transmisión sexual, porque ahora su marido le dice que es por sentarse en un baño público o por no bañarse después de ir al gimnasio, y decide creerle.
Se acostumbra a no preguntar nada.
Se acostumbra a ser sumisa, a vivir como una familia feliz, a fingir cuando ve que su esposo recibe un mensaje de una foto de perfil de mujer y voltearse para no leer bien lo que dice el mensaje cuando claramente vio con su vista de detective 🕵️‍♀️ que decía: “te amo”, “te extraño” o “quiero verte” en la pantalla del celular de él.
No, no eres tóxica, eres una mujer normal que siente el desamor, que siente la falta de interés, que siente y ve y escucha la infidelidad. No, no te quedes callada ante la infidelidad de tu pareja. Pon un alto, cuestiona, enfrenta, pon un límite, defiende tu integridad física y emocional porque la infidelidad es violencia, la infidelidad destruye la autoestima de cualquiera , la infidelidad duele, lastima, y a veces te hace pensar que has enloquecido.
Si tú que estás leyendo esto vives este tipo de situación, recuerda que nunca es tarde para levantarte y salir de una relación donde no te respetan, donde no te quieren. Quiérete tú, respétate tú y sálvate tú.
No, tú no eres tóxica, el tóxico es él.

*Nota: puede aplicar para ambos sexos.