Actualmente 1 de cada 3 adolescentes en México sufre de obesidad o sobrepeso. Esto se debe a los cambios en los hábitos alimenticios y al estilo de vida cada vez más sedentario que hemos ido adoptando a través de los años.

Hoy en día los jóvenes consumen más comida chatarra. El 70% de los alimentos de nuestra cultura se cocinan fritos en aceite o manteca y, para colmo, también hemos adoptado la cultura estadounidense donde los restaurantes de comida rápida te dan porciones de comida cada vez más grandes.

Es fundamental que la obesidad se considere como un grave problema de salud y no como mera cuestión estética. Hoy en día, sabemos que este padecimiento aumenta los riesgos de desarrollar múltiples enfermedades como hipertensión, diabetes mellitus, ateroesclerosis, osteoporosis, cardiopatías y algunos tipos de cáncer.

Además de las consecuencias físicas de la obesidad se encuentran las consecuencias emocionales. Los niños y  adolescentes pueden sentirse inhibidos o hasta discriminados por la falta de aceptación social por su imagen. Es común escuchar que los adolescentes con obesidad reciben apodos en la escuela y son víctimas de bullying u hostigamiento escolar, hecho que provoca depresión y baja autoestima.

Llenando un vacío
Es de vital importancia atender las emociones ya que muchas personas intentan calmar el dolor emocional o los sentimientos de tristeza con la sobreingesta, pues se ha demostrado que el acto de comer libera neurotransmisores, como endorfinas, que pueden brindar una sensación momentánea de placer.

El tratamiento psicológico acompaña al adolescente a evaluar, analizar y entender el origen y las consecuencias de su padecimiento. Asimismo, le permite hablar de sus miedos, frustraciones y tristezas. Durante la terapia el joven deberá aprender a distinguir la diferencia entre hambre emocional y hambre física. La obesidad en niños y adolescentes resulta en cambios metabólicos a largo plazo, por lo que la prevención deberá enfocarse a estos grupos de edad, mediante hábitos alimenticios sanos y cambios adecuados en el estilo de vida.

A continuación se sugieren algunos consejos que le ayudarán en el proceso de aprender a comer de manera más saludable:

  • Contar con un plan de alimentación individualizado, realizado por un nutriólogo y en el que se tomen en cuenta los gustos y preferencias personales.
  • Realizar tres comidas principales y dos colaciones durante el día. Esto ayuda a controlar el apetito y la ansiedad. Se sugieren frutas y verduras frescas con cáscara para las colaciones ya que, por su contenido de fibra, no contienen grasas y aportan líquidos.
  • Respetar los horarios de alimentos. Si deja pasar mucho tiempo entre una comida y otra, su apetito puede convertirse en algo difícil de controlar y esto afectará su criterio en la selección de alimentos y platillos.
  • Masticar lentamente. Esto le ayudará a disfrutar más la textura y sabor de los alimentos, además que le permitirá tener una mejor digestión.
  • Aprender sobre el tamaño de las raciones. Esto es indispensable, por ello es necesario emplear los diferentes utensilios de medición para no errar en el tamaño de las porciones.
  • Aprender a leer la etiqueta nutrimental de los productos. Fundamental para la mejor elección de los alimentos a consumir y para manejar tamaños adecuados de porciones.

La adolescencia es la etapa de la vida en la cual se establecen los hábitos y actitudes esenciales para el mantenimiento de un sano peso corporal, es por esto que es muy importante ayudar a nuestros adolescentes a cambiar sus hábitos nocivos por hábitos más sanos y así lograr que tengan una mejor calidad de vida.